
NUEVA YORK (AP) — Yoselin Sanchez sufre dolor crónico desde que nació con escoliosis cervical. Aunque pocas cosas alivian su malestar, ha encontrado maneras de distraerse del dolor.
Practica yoga. Baila danza de flujo libre. Y mientras trabaja, suele escuchar música house entonada a 432 hercios, una frecuencia menor que la de la afinación de un concierto tradicional.
La música grabada a 432 hercios (ciclos por segundo) está ganando popularidad en redes sociales y en los servicios de música en streaming, donde los usuarios pueden encontrar cada vez más canciones y listas de reproducción que utilizan esta afinación alternativa, desde paisajes sonoros para meditación hasta canciones de reggae grabadas por Ziggy Marley.
Los científicos dicen que no hay pruebas sólidas de que la música a 432 hercios —o hertz— tenga beneficios especiales o propiedades curativas. Pero algunos músicos y oyentes señalan que les ayuda a conectar con la naturaleza, relajarse o concentrarse.
“Hay frecuencias en este preciso instante que son superiores e inferiores al rango que podemos escuchar. Y no son especiales, pues forman parte de las miles de millones de frecuencias que recibimos ahora mismo”, expuso Susan Rogers, profesora emérita del Berklee College of Music, quien fue ingeniera de sonido de Prince durante la década de 1980. “Elegir una frecuencia y decir que es la frecuencia del universo es, desde la perspectiva de la comunidad científica, un disparate”.
Para Sanchez, quien ofrece servicios de telemedicina para una organización de gestión de salud en California, no importa si las sensaciones que experimenta al escuchar música a 432 hercios tienen una explicación científica.
“Me ayuda a concentrarme y a conectar con el paciente a quien atiendo, y también me ayuda a relajarme”, manifestó. “En lo que respecta a la música, sus vibraciones pueden activar diferentes emociones en las personas. No es como que haya algo que funcione igual para todos”.
La historia detrás de los 440 y 432 hercios
A lo largo de la historia, cuando la gente cantaba o tocaba música junta, afinaban sus instrumentos al mismo tono para crear un sonido armonioso. Cantantes y músicos solían elegir una nota musical —normalmente el La por encima del Do central en un piano— como punto de referencia.
El género musical conocido como “432 Hz” se caracteriza por su afinación, en la que el La por encima del Do central se ajusta para vibrar a 432 hercios en lugar de los 440 hercios estándar. Esa frecuencia más baja es perceptible al oído, y suena como notas ligeramente más graves. Algunas personas sienten que esta modificación produce un sonido más cálido y armonioso que resuena con el cuerpo humano y el mundo natural.
Actualmente, la mayoría de las orquestas y de los músicos afinan sus instrumentos a 440 hercios. Pero esto no siempre fue así.
Hasta el siglo XIX, los músicos afinaban sus instrumentos según estándares locales, que variaban de un país a otro, expuso Fanny Gribenski, historiadora musical de la Universidad de Nueva York. “Durante la mayor parte de la historia de la música, la gente simplemente cantaba dentro de su propio alcance vocal”.
Con el tiempo, surgieron orquestas y grupos musicales que comenzaron a afinar a frecuencias más altas, y a algunos compositores les preocupó que los cantantes ya no pudieran interpretar la música del pasado, apuntó Gribenski.
“La idea de que debería ser principalmente una frecuencia más baja que las que se usaban en ese momento responde a la preocupación cultural de proteger la música del pasado, proteger las voces de los cantantes”, añadió.
Al mismo tiempo, a medida que los viajes internacionales se generalizaron, creció el deseo de una frecuencia común de afinación. En 1939, representantes de varios países europeos y de Estados Unidos acordaron aceptar los 440 hercios como el estándar internacional.
Los artistas siguieron experimentando con el tono durante los decenios siguientes. En las décadas de 1980 y 1990, en ocasiones los ingenieros de sonido tomaban una canción grabada y la aceleraban o ralentizaban para lograr un sonido más brillante o más lento, con lo que se alejaban de la frecuencia de los 440 hercios, narró Rogers.
Pero Rogers duda que reajustar la afinación de una banda u orquesta completa a 432 hercios mejore su sonido, ya que muchos instrumentos modernos fueron diseñados para sonar mejor afinados a 440 hercios.
“Algunos de esos instrumentos podrían sonar un poco más dulces, pero es probable que la mayoría no”, agregó.
Un tono más alto generalmente significa más brillo, o quizás un poco más de potencia en algunos instrumentos, manifestó Gribenski. Para aquellos oyentes que aprecian la música a 432 hercios, “me pregunto si hay una sensación de desaceleración, de enlentecimiento leve, y también de bajar un nivel con respecto a los sonidos brillantes de la modernidad”, planteó.
El trabajo y la música a 432 hercios
Los aficionados a trabajar acompañados de música a 432 hercios citan diversas razones.
Amelia Beamer, quien maneja la mercadotecnia de Andrews Apothecary —una farmacia de Carolina del Norte propiedad de sus padres—, dice que tomar descansos para escuchar música a 432 hercios le ayuda con su trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Ha notado que se concentra mejor si escucha música antes de empezar un proyecto.
Beamer trabaja durante 25 minutos, se toma un descanso de cinco minutos para escuchar música, y luego retoma la tarea. También escucha otras frecuencias, como música a 528 hercios.
“Definitivamente me ayuda a sentirme más centrada y con los pies bien plantados”, subrayó Beamer sobre la música a 432 hercios. “Me ayuda a bajar el ritmo y a dedicar algo de tiempo y espacio conscientemente para mí misma”.
Diana Wolf Torres, quien crea videos y es autora de un boletín informativo sobre robots, sufre migrañas con frecuencia y es sensible a los ruidos. Si un jardinero utiliza una sopladora de hojas en la casa de al lado, le cuesta ignorarlo. Le ayuda escuchar música afinada a 432 hercios u otros sonidos, tales como ruido blanco con auriculares con cancelación de ruido.
“Sólo quiero estar allí y terminarlo y sentir que estoy escribiendo lo mejor posible. Y cualquier cosa que me ayude a mantenerme enfocada es una herramienta fantástica”, expresó Torres.
Ella no cree que haya ninguna base científica ni propiedades especiales detrás de la música a 432 hercios, sino que “quizás algunas personas encuentran más relajante esta afinación más baja”.
Señaló que la mayoría de los oyentes no sabrán si la música que se dice que es de 432 hercios en redes sociales está etiquetada adecuadamente.
“¿Qué importa eso? Si estás obteniendo algún efecto, ¿de verdad vas a comprobar la resonancia? ¿Te importa?”, preguntó Torres.
Sanchez, la trabajadora de telesalud, también disfruta de escuchar melodías afinadas a otras frecuencias alternativas, como 528 hercios y 963 hercios.
“Vale la pena que usted explore y descubra por sí mismo si tiene algún beneficio o no”, recomendó. “En mi caso, considero que esa manera de centrarme es beneficiosa para mi bienestar general, así que veo cómo contribuye a mi forma de sustento”.
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Por CATHY BUSSEWITZ Associated Press






